La clave está en el respeto

El respeto es la clave

En la sociedad actual, caracterizada por la diversidad de opiniones y creencias, el respeto se erige como un valor fundamental. La noticia que nos ocupa pone de manifiesto la importancia de esta virtud en las relaciones interpersonales y en la convivencia cotidiana. Es necesario recordar que el respeto no solo implica tolerancia hacia las diferencias, sino también empatía y consideración hacia el prójimo. En un mundo cada vez más polarizado, donde las discordias parecen ser moneda corriente, el respeto se presenta como el puente que puede unirnos y fortalecer nuestros lazos comunitarios. Es responsabilidad de cada individuo cultivar este valor en su vida diaria, fomentando así un entorno de armonía y comprensión mutua.

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Lamine Yamal, el ícono de respeto que eclipsó a Vinicius Jr.

Lamine Yamal eclipsó por completo a Vinicius Jr. en el homenaje en contra el racismo que enfrentó a las selecciones de España y Brasil. El Bernabéu aplaudió puesto en pie al jugador del FC Barcelona, pocos minutos antes de que terminara el partido. No se entiende aquel cambio, que alteró claramente el esquema de La Roja y que terminó cediendo un empate en los últimos minutos. No se entendió tampoco la tangana final con Vinicius Jr., una vez más, en el epicentro del maremoto. Incomprensible.

El racismo en el fútbol: más allá de un homenaje, una actitud colectiva necesaria

Dejando a un lado a Vinicius Jr, deberíamos centrarnos en el tema del racismo. La lucha contra el racismo no depende de un partido homenaje, si no de una actitud colectiva que aísle a los delincuentes. Hace ya mucho tiempo, en esta misma sección, se reclamaba que los equipos españoles siguieran el ejemplo de la Premier, donde los jugadores se arrodillan testimonialmente un par de segundos antes del inicio de los encuentros, en señal inequívoca de que en las canchas inglesas no hay espacio para el racismo.

No se trata pues de organizar un simple encuentro para lanzar un mensaje antirracista. En nuestro fútbol ese mensaje aún no ha calado. Pocos deportes profesionales tienen tanta variedad de razas como el fútbol. Jugadores de África, América, Asia, Europa y Oceanía aportan este maravilloso deporte los mejores atletas del planeta para que compitan en las ligas más selectas y difíciles del mundo: la Premier, La Liga, la Serie A, la Ligue 1 o la holandesa Eredivisie.

Los casos de racismo suelen ser puntuales, pero siguen registrándose principalmente en España e Italia. Son precisamente estos dos países donde menos se respeta la autoridad de los árbitros, donde los jugadores falsean más jugadas, donde hay más juego sucio, donde los directivos son las estrellas y donde claramente se registran los peores arbitrajes.

El racismo es una consecuencia inmediata de la falta de respeto por las normas, el incumplimiento de los reglamentos y el intento de influir en el juego desde fuera de las canchas. Es esa falta de urbanidad, de educación y de compromiso social en reconocer las virtudes de tu adversario, lo que ha acabado por convertir las gradas de los estadios en jaulas repletas de energúmenos que no saben canalizar sus pasiones y explotan una y otra vez.

Cuando las leyes del fútbol se respetan y los jugadores actúan con honradez y deportividad aparecen casos como el de Yamal, quien, con su juego y honradez juvenil, deriva la presión de las gradas hacia manifestaciones positivas. El fútbol español no tiene un entorno sano. Todos intentan ser más listos que los adversarios y el trapicheo suele ser habitual. Entenderemos lo que ocurre si somos conscientes de las campañas contra los árbitros, la falta de seriedad en los cargos federativos, la utilización malévola del dinero y la información, la existencia medios de comunicación e informadores que transmiten malas vibraciones y odio y las redes sociales.

Un partido de selecciones no soluciona, pues, el problema racial de nuestro fútbol. El racismo se erradicará cuando todos y cada uno de los protagonistas de nuestro deporte favorito actúen correctamente. La falta de sanciones de los clubes a sus propios jugadores cuando estos no actúan como es debido facilitaría mucho las cosas. ¿En un entorno limpio habría racistas? La respuesta es sí, pero serían casos aislados y fáciles de detectar.

Lamine Yamal Nasraoui Ebana, nació en Esplugues de Llobregat el 13 de julio de 2007. Es hijo de un padre marroquí y una madre ecuatoriana, y creció en Rocafonda, un barrio multirracial de Mataró. Yamal, como profesional que ya es, representa el primer eslabón de la cadena futbolística y cumple con las normas, disfruta del balón, despierta la pasión de las gradas por el fútbol y genera el respeto, a la vez que aparca, aísla y anula la bestia del racismo. El racismo termina con el respeto de todos por todo y por todos, y por el amor al fútbol, y en nuestro fútbol, y es la falta de respeto la que alimenta esa bestia. El racismo se combate con educación y con el cumplimiento de las reglas del deporte.

Eva García

Soy Eva, apasionada del fútbol y experta en información deportiva. En El Rincón del Fútbol, un periódico independiente de actualidad deportiva, me encargo de traerte las últimas novedades con rigurosa objetividad. Mi pasión por este deporte me impulsa a investigar a fondo cada noticia, análisis y curiosidad que pueda interesarte. Siempre en busca de la información más veraz y actualizada, estoy aquí para compartir contigo todo lo que necesitas saber sobre el mundo del fútbol. ¡Bienvenidos al apasionante universo futbolístico de El Rincón del Fútbol!

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