Un licor con Chuck Daly y sus 'buenos' chicos malos de Detroit

La noticia Un orujo con Chuck Daly y sus 'buenos' chicos malos de Detroit nos transporta a una época legendaria en la historia del baloncesto. El artículo nos sumerge en los recuerdos de una de las figuras más emblemáticas de la NBA, el entrenador Chuck Daly, quien guió a los Pistons de Detroit hacia la gloria durante la década de los 80. Con un estilo único y estratégico, Daly supo liderar a un grupo de jugadores que se ganaron el apodo de los 'chicos malos', destacando por su intensidad en la cancha y su férrea defensa. Este artículo nos invita a revivir aquellos momentos inolvidables y a conocer más sobre la impactante influencia de Chuck Daly en el mundo del baloncesto.

Chuck Daly y los 'Buenos Chicos Malos' que conquistaron Detroit en la NBA

En las maravillosas Finales de la NBA en el año 2005 que enfrentaron a los San Antonio Spurs con los Detroit Pistons, resueltas en territorio tejano en el séptimo partido, una de las cosas que más recuerdo me sucedió en Auburn Hills. Una mujer se me acercó y al ver mi acreditación de prensa me preguntó de dónde provenía. Al responderle que de Barcelona se mostró encantada y me comentó, casi me imploró:

–Hable bien de Detroit, por favor. Hable bien de nosotros.

El tema no es baladí. La primera vez que estuve en la capital del motor en el año 1989 quedé desagradablemente impresionado. El Downtown, generalmente el centro de negocios de las ciudades americanas, moderno, lujoso; estaba allí semi-abandonado y al lado mismo podía verse una especie de barrio fantasma, con enormes edificios casi derruidos, lo que daba una impresión de destrucción lacerante. Eran las consecuencias de los riots de los años 60, los conflictos raciales que asolaron una buena parte del país dejaron su huella más terrible en Detroit. Para vergüenza de todos, nadie se había ocupado ni tan siquiera de demoler las ruinas.

Con el negocio automovilístico en franca regresión, el desempleo llamando a la puerta de miles de obreros, uno de los pocos orgullos de los ciudadanos eran sin duda sus adorados Pistons. Eso sí, para verlos había que desplazarse a Auburn Hills, en la quinta puñeta, a cincuenta kilómetros del denostado Downtown.

Y es que si había una ciudad que podía albergar a los Bad Boys esa era, sin duda, Detroit. Todo iba en consonancia. Los playoffs de finales de los 80, principios de los 90 contra los Celtics o los Bulls eran una auténtica guerra, a cara de perro. Anotad el cinco inicial: Isiah Thomas, Joe Dumars, Mark Aguirre, Dennis Rodman y Bill Laimbeer. Mare de Déu, menudo equipazo.

Vayamos uno a uno:

El legado de los Bad Boys de Detroit Pistons: una historia de gloria y controversia

Isiah Thomas, un base inteligente, enormemente efectivo, y, a decir de muchos, una mala persona. Su beso inicial con Magic Johnson cada vez de que se enfrentaban a los Lakers forma parte de la iconografía de la NBA. Tanto cariño, sin embargo, no impidió que Johnson no moviera ni un dedo para evitar el boicot que Michael Jordan hizo de Thomas en los Juegos del 92. También Chuck Daly miró hacia otro lado: “Yo no estaba involucrado en la selección de los jugadores”, me respondió en el año 1994 con unas copas de orujo en un castillo gallego.

Joe Dumars, el asesino silencioso; un jugador enorme y un buen tipo. Por aquellos avatares de la vida ciñó una buena amistad con mi compañero en TV3 Rafel Bagot y estuvo un par de veces en Catalunya, con lo cual pudimos hacer buenos y pausados reportajes. Sin Dumars, Detroit no habría ganado dos títulos.

La influencia de Chuck Daly y sus guerreros en la épica de los Pistons

Mark Aguirre. Dicen que fue Thomas, que era amigo suyo, quien lo impuso a cambio de Adrian Dantley, que por aquel entonces era una gran figura de la NBA. Esto generó una controversia enorme que quedó rápidamente relegada al ver el encaje de Aguirre en el equipo. Dennis Rodman. Chuck Daly sacó lo mejor de este jugador, sin duda. Todavía tenía el cabello negro y sus excentricidades no desentonaban. Maravilloso reboteador y penoso tirador, sacaba de sus casillas a los rivales, lo que encantaba a los aficionados.

Y Bill Laimbeer, malo entre los malos. El primer pívot alto, 2,12 metros, en tirar admirablemente de tres, lo que hacía que los Pistons fueran también los primeros en colocar a los cinco jugadores fuera de la línea de triples, cosa tan habitual de unos años a esta parte.

Chuck Daly, el técnico del Dream Team, era un auténtico gentleman que vestía con elegancia y hablaba con gran educación. “Eran muy buenos chicos”, respondió Daly cuando le preguntaron sobre los Bad Boys.

Manuel Torres

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